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miércoles, 11 de junio de 2014

Las abuelas prostitutas de Corea del Sur


 CODIGO 32

Por Lucy Williamson
Hace algunos años, los surcoreanos pensaron que sus hijos cuidarían de ellos cuando se retiraran del trabajo. Pero ahora, esos hombres y mujeres que trabajaron duro para transformar la economía del país encontraron que sus hijos tienen otros tipos de prioridades en sus gastos.

Y por ese motivo, algunas mujeres en el umbral de la tercera edad se han visto obligadas a dedicarse a la prostitución para sobrevivir.

Kim Eun-ja está sentada cerca de la estación Jongno del metro de la capital, Seúl, observando la escena que ocurre frente a ella. Tiene 71 años y su abrigo rojo contrasta con su piel blanca como un papel.
Mientras camina se puede escuchar el tintineo de las botellas que carga en una maleta.
Kim Eun-ja es una de las mujeres surcoreanas llamadas las "Chicas Bacchu": mujeres adultas que viven de venderpequeñas botellas de una popular bebida energética conocida como Bacchu.
Pero la mayoría no sólo están vendiendo botellitas que suenan en una maleta. En una edad en que las abuelas surcoreanas deberían ser veneradas como matriarcas, algunas de ellas están vendiendo sexo.
"¿Ve a esas 'Chicas Bacchu' paradas allí?", me dice la mujer del abrigo rojo. "Esas mujeres venden más que Bacchu. Algunas veces ellas se van con algunos ancianos y se ganan algo de dinero. Pero yo no vivo de esa manera".

Y añade "los hombres me proponen cosas cuando camino por la calle con mi bolso. Pero siempre respondo que no".
Kim Eun-ja me dice que gana 5.000 wons (unos US$5) al día vendiendo botellitas. "Beba rápido", me advierte "La policía siempre está detrás de mí. No hace diferencias".

Parque central

El centro de este mercado sexual es el parque Jongmyo, ubicado en el corazón de Seúl. Es unlugar de encuentro de jubilados, donde algunos juegan ajedrez, otros comentan sobre los vecinos.
El parque está ubicado, además, alrededor del templo dedicado a Confucio, quien predicaba la veneración a las personas mayores y que ha sido la orientación en la cultura surcoreana sobre el tema.
Pero también allí está la realidad de la sociedad coreana del siglo XXI: las torpes y secretas relaciones entre hombres y mujeres adultas.
Mujeres en sus 50, 60, inclusive en sus 70, se ubican en los límites del parque, ofreciendo las botellitas a los hombres. Comprar una sola puede significar el primer paso de un viaje solitario que terminará en un hotel barato al cruzar la esquina.
Pero las mujeres callan. Los hombres son los únicos que parecen querer conversar sobre el tema.
Reunidos alrededor de un juego de ajedrez, un grupo de abuelos observa el lento avance de la partida. Y la mitad de los que están allí, dicen, han utilizado los servicios de las Chicas Bacchu.
"Somos hombres y sentimos curiosidad de estar con una mujer", dice un hombre que se apellida Kim. Tiene 60 años.

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