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lunes, 16 de junio de 2014

Congreso estudia proyecto de ley para designar escuela con nombre de prof. Ramón Henriquez

CODIGO 32
Por Arturo Taveras

CANCA LA PIEDRA, SANTIAGO, R.D.-La comisión  de educación de la Cámara de Diputados hizo un descenso en la comunidad de Ceboruco de este distrito municipal para conocer la opinión de sus moradores sobre un proyecto de ley que designa la escuela de esa comunidad con el nombre del profesor Ramón Alberto Henriquez.


La comitiva la encabezó el diputado Radhamés Camacho y la integran, además,  Francisco Antonio Santos Sosa (Nave), Altagracia González,  Lucia Alba, José Jacques, Néstor Cruz Pichardo y Aracelis Duarte.

Mientras que el proponente del proyecto de ley es el diputado Francisco Santos (NAVE), quien expuso las razones que tuvo para proponer que la escuela de Ceboruco lleve en lo adelante el nombre de Ramón Alberto Henríquez.

La comunidad defendió el proyecto por entender que el nombre del profesor Henríquez enaltece a la comunidad y al sistema educativo dominicano, ya que que fue un maestro de vocación, un activista social que se convirtió en ejemplo para la comunidad.

BIOGRAFÍA  DEL PROFESOR RAMÓN ALBERTO HENRIQUEZ

Ramón Alberto Henríquez nació el día 11 de noviembre del año 1911, siendo sus padres los señores Nicolás Henríquez y Clotilde López, los cuales,  al  momento de su  nacimiento residían en la sección de Nigua, en ese entonces comunidad del municipio de  Peña, Tamboril.

Realizó sus estudios primarios e intermedios en el municipio de Peña Tamboril en una época en la cual estudiar era un privilegio, pero al mismo tiempo un sacrificio debido a las tantas precariedades del momento, ya que solo había caminos vecinales en muy mal estado y a una distancia lejana de la localidad en donde vivía.

Se traslada a la comunidad de Carlos Díaz, paraje de Ceboruco en compañía de sus padres desarrollándose bajo los principios éticos y morales que estos con amor le inculcaban.

Se casó con la señora María Encarnación Rodríguez con la cual contrajo matrimonio canónico y de  esta unión matrimonial nacen sus hijos Marciano Antonio, Oneida, Fior Daliza y Porfirio Henríquez.

Una honda preocupación embarga al profesor Alberto al darse cuenta de que transcurrido el tiempo la comunidad se hacía cada vez más numerosa y no había los medios para iniciar y orientar la población en el orden educativo.

Inquieto por lo que sucedía comenzó a reunir niños en su propia casa con la intención de brindarles los conocimientos básicos que le sirvieran para ser hombres y mujeres de bien.

Con las ganas incesantes de enseñar y con una pizarra que tenía hecha en piedra dio inicio a la alfabetización, no solo de niños sino también de adultos quienes en horario nocturno se dirigían al hogar de este gran maestro a aprender todo lo que le fuera posible.

Con mucho entusiasmo la comunidad acoge estos ideales brindándole todo el apoyo que en ese entonces le fue posible.

A pesar de esta situación, la vocación, la perseverancia y el amor al trabajo lograron que la comunidad se interesara en restablecer un local de enseñanza y solicitar en comisiones a la Secretaria de Educación, la función inmediata de dicha escuela.

Tras todo este esfuerzo por parte del profesor Alberto en compañía de algunos padres se logró que en el año 1955 la oficialización de dicha escuela, con el nombre de Escuela de Emergencia No 1.

Continúo el desarrollo y se construyó un local de 2 puertas de entrada y 3 ventanas de cada lado, techada de cana.

Así comienza la lucha por la sobrevivencia de la educación de Ceboruco teniendo como resultado grandes e inolvidables profesionales, los cuales gozaron de tener como guía a un maestro de maestros. Dentro de este grupo cabe destacar y recordar a Julián Pérez, Ulises Henríquez, Ramón Ant.Taveras, Antonia Henríquez, María Petronila Martínez, Antonio De La Cruz.

También esta escuela ha dado como fruto otros profesionales, tales como abogados, agrimensores, maestros, y sacerdotes quienes de una u otra forma han surgido gracias a los tantos esfuerzos de hombres y mujeres de buena voluntad encabezado por Alberto Henríquez.

Fue un ser humano de innumerables cualidades que hoy con gozo y entusiasmo recordamos y fue un auténtico católico quien junto a su esposa dirigió el apostolado de la legión de María.

Fue un amante de la música típica, siendo el acordeón uno de sus inseparables amigos con el que deleitaba a la comunidad ofreciendo su casa para que esta pasara en ella momentos que hoy quedan impregnados por siempre en el recuerdo de todos.
Mantuvo en la comunidad la tradición de las fiestas patrias que hasta hoy la comunidad aún conserva y perduro activo por más de 33 años en la educación, dando todo lo que tenía a la comunidad.


El 15 de abril de 1997 el dolor y la tristeza embargan a amigos y familiares que dan el último adiós a un gran ser humano. Este día la comunidad se viste de luto al perder a un pilar de la, la la comunidad, del país y de la educación.

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