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sábado, 25 de febrero de 2012

La modelo que benefició a otros con sus desnudos

CODIGO 32//CULTURA Y SOCIEDAD
Ella sólo cobró 61 euros por el desnudo más caro y famoso
La modelo que hace 30 años posó desnuda para Helmut Newton, uno de los grandes fotógrafos del siglo XX, número uno en imágenes sensuales y eróticas, sólo recibió 61 euros por “Big Nude III”, la instantánea que acaba de subastarse por 264.000 euros. Magazine la ha localizado en Los Ángeles y ella no ha tenido inconveniente en desnudarse, literalmente, en cuerpo y alma. “Podían haberme ofrecido un pedacito del pastel”, reclama.
Morena, musculosa, delgada, totalmente desnuda y con las manos cruzadas delante de su vientre. La modelo fue retratada de frente, en blanco y negro, tal y como le gustaba al artista, que firmó la fotografía en París en 1980. Big Nude III, así es como bautizó Helmut Newton a su creación y así, con ese nombre, fue subastada hace apenas un mes en la sala Christie’s de Londres por, ¡agárrense!, 264.000 euros.Casi todo el mundo conocía la genialidad de Newton a la hora de retratar a modelos, actrices, empresarios y los políticos más sobresalientes de las últimas décadas. Liz Taylor, Catherine Deneuve, Sigourney Weaver, Anita Ekberg, Leni Riefenstahl, Naomi Campbell, Anthony Hopkins, Gianni Agnelli o Gerhard Schröder fueron algunas de las personalidades que se colocaron ante su objetivo. Las principales revistas de moda —Elle, Marie Claire, Vogue...— y hasta Playboy se habían rendido a su genio, pero nadie, ni siquiera Taschen, la editora de Sumo, el libro de tamaño descomunal editado en 1999, que incluye una antología de sus fotografías más representativas, conocía el nombre de la modelo de Big Nude III. Y ello a pesar de ocupar la portada de esta obra de 30 kilos que se publicita como el libro más caro y más grande jamás editado. El precio actual de un ejemplar, en edición limitada de 10.000 unidades, es de 4.230 euros, aunque Taschen subirá pronto el precio hasta los prohibitivos 5.500.
Pero, ¿qué fue de la modelo de esta portada? ¿Quién es esta mujer que retrató Newton en París hace 25 años y amplió su imagen hasta la altura de 2,10 metros que tiene la fotografía original subastada en casi 44 millones pesetas? Parecía imposible localizarla después de tantos años. Sin embargo, Magazine ha dado con ella. Se trata de Henrietta Allais (Jacksonville, Florida, 1954), miss Playboy en abril de 1980, aunque ahora responde por su apellido de soltera, Purcell, y vive feliz en Ojai, una pequeña ciudad de artistas y pensadores al norte de Los Ángeles, donde trabaja como terapeuta masajista.Antes de comenzar la entrevista, le propusimos repetir la misma pose, esta vez poniéndose la ropa que quisiera. La idea le hizo gracia. "Una vez le dije a Helmut que quería repetir la fotografía, pero con un sujetador negro y bragas negras, y con él atado a una correa entre mis piernas. Helmut se rió, le divertía la idea", cuenta esta mujer que cobró 72 dólares (61 euros) de la época por posar para esta instantánea que se acaba de subastar por 4.328 veces más que lo que recibió la modelo.

Ha llovido mucho desde entonces: tras dos divorcios, y a sus 51 años, Henrietta es madre soltera de tres hijos. La mayor tiene 23 años, tres años menos de los que ella tenía cuando trabajó para Playboy y para Newton. El menor, 19. "Posé para Newton más que cualquier otra modelo porque pensé que me abriría nuevas puertas. No hacía más que repetir que me iba a conseguir algo", recuerda esta mujer que, sin embargo, nunca consiguió un prometido contrato con Yves Saint Laurent. Porque, en lugar de oportunidades, Newton no le dio más que sorpresas. Como cuando la llamó una amiga para decirle que su foto estaba en pósters por todo París. O cuando otro conocido le envió una copia de la revista Photo francesa de octubre de 1999 en la que se anunciaba la publicación de Sumo, con la fotografía de su cuerpo desnudo en la portada.
Molesta. Y en estos momentos, como colofón, la subasta... ¿Qué piensa Henrietta de que su foto genere tanto dinero 25 años después, de que su cuerpo desnudo se haya expuesto en carteles publicitarios por todo el mundo? "¿Sabes cómo me siento ahora que la foto se ha vendido por 264.000 euros? Como si hubiera habido una gran fiesta en la que yo era una de las homenajeadas de honor pero, sin embargo, no estaba invitada. Me dejaron fuera. Podían haberme ofrecido un pedacito del pastel. Cuando se puso en marcha el proyecto del libro, yo lo único que le iba a pedir a Newton era una ampliación de cada una de mis fotos y que me las firmara. Pero sólo llegó a ofrecerme 1.000 dólares, siempre y cuando firmara un contrato cediéndole todos los derechos, algo que nunca había hecho antes", explica dolida.
Y es que fue Henrietta, y no al revés, quien localizó, en 1999, a Helmut Newton y a su mujer, la australiana June —reconocida en los círculos de los grandes fotógrafos como Alice Springs— en Los Ángeles. "Le llamé a su habitación, se quedó en estado de shock y me dijo: ‘He intentado localizarte por todos los medios’. Yo le contesté: ‘¿Sí? Marilyn Dubowsky, directora de Playboy, es una de tus mejores amigas. La revista está en contacto continuo conmigo’. Fue como una patada en la cara. Celebraron un montón de fiestas con lo de Sumo y, sin embargo, Helmut no hizo lo más mínimo para localizarme", explica.
Después de encontrarle, el fotógrafo la invitó a cenar con otras 20 personas involucradas en el proyecto del mega libro. Henrietta fue con una amiga, Ingrid, que también había posado como modelo para Richard Avedon. Ella habló en privado con Helmut y June. "¿Cómo podéis hacer esto? Henrietta es madre soltera de tres hijos. ¡Y estáis sacando tanto dinero con ella! Es incomprensible", les dijo.
Helmut explicó que le iba a dar una bonificación pero, para ello, necesitaba que le llevara el número de su cuenta bancaria a su habitación del hotel. Henrietta fue con su novio de entonces. Newton la sentó delante de una mesita con una lámpara iluminando un contrato. "Me pone un bolígrafo en la mano y me dice: ‘Tienes que firmar aquí’. ‘No tan deprisa. ¿Qué estoy firmando?’, le pregunté. ‘Léelo’, respondió. Y decía que le cedía los derechos para utilizarme en películas, en publicidad y en Internet. Le contesté: ‘Pero si ya has hecho esto conmigo. Ya estoy en Internet y me has usado para publicidad. Has publicado el libro y mi foto lo está promocionando’. ‘Bueno, todos los contratos están en Francia, pero quiero uno aquí en EEUU’, contestó Helmut. ‘No... Esos contratos son de hace más de 20 años, y no eran para esto. Éste es distinto. Entonces no teníamos Internet’, añadí. Y vi una gota de sudor rodar hasta sus labios. Llamó a su mujer, que estaba en la otra habitación: ‘June, June, ¡no quiere firmar el contrato! ¡No quiere firmar el contrato!’. Parecía un niño pequeño llamando a su madre", recuerda la modelo.
Es, entonces, cuando Henrietta le pregunta por la bonificación que le quería dar. "Sentado, al borde del sofá, me dijo: ‘Te he utilizado más que a ninguna otra modelo. Durante nuestras sesiones lo pasamos muy bien juntos y por eso te quiero ofrecer 1.000 dólares’. Y me reí en su cara. Se puso muy nervioso. June también. No sabían qué hacer con nosotros", añade.
Después de esta escena, Henrietta se atrevió a ir a su conferencia de esa misma noche. Su foto enorme estaba en la puerta, anunciando la charla. "Me puse donde me podía ver. Estaba hablando suavemente hasta que llegó a una foto de dos chicas de California, y dijo: ‘Estas dos jóvenes vinieron a mí, averiguaron que yo era Helmut Newton y estaban encantadas de trabajar conmigo. Tomé un montón de fotos... ¿Sabéis que nunca les pagué un céntimo?’. Lo dijo porque yo estaba allí. Estoy segura", recuerda.
Batalla legal. A partir de ese momento, Henrietta batalló durante un tiempo para recibir alguna compensación económica por parte de Newton, hasta que en 2000 sus abogados abandonaron el caso por problemas de liquidez de su cliente. Pero, en este sentido, está dispuesta a seguir litigando por sus derechos, siempre y cuando encuentre a algún abogado dispuesto a cobrar sus honorarios de la compensación económica que, según ella, se merece. Sin embargo, su desengaño respecto al fotógrafo que la inmortalizó no le impide tener buenas palabras hacia su viuda. "Apoyo a June plenamente. No tengo nada contra ella. La adoro. Era una fotógrafa fantástica por sí sola, pero dedicó su vida entera a apoyarle. Cuando nos vimos en 1999 le pregunté qué es lo que estaba haciendo, pero estaba demasiado ocupada con las cosas de Newton. Quiero decirle que, ahora que Helmut ha fallecido, espero que pueda mostrar su trabajo para que lo podamos disfrutar todos", aclara.
Han pasado casi dos años desde el trágico accidente de coche que terminó con la vida, a los 83 años, del fotógrafo berlinés que se había metido a la crítica en el bolsillo con sus retratos de estrellas de Hollywood, líderes políticos y hasta intelectuales. Dos años —murió el 23 de enero de 2004 a escasos metros de Sunset Boulevard, en Los Ángeles, tras empotrar su cadillac contra un muro— desde que hiciera su último viaje a su ciudad natal, Berlín. Sus cenizas reposan en el mismo cementerio de Schöneberg donde descansan, a tres lápidas de distancia, los restos de otra berlinesa universal, la legendaria Marlene Dietrich. Había muerto el hombre, pero la genialidad del artista, capaz de cobrar hasta 10.000 dólares por cada modelo que fotografiaba, permanecía intacta. Más aún, su cotización como fotógrafo sólo estaba al alcance de quienes, como el coleccionista británico anónimo que compró Big Nude III el pasado 1 de noviembre, estaban dispuestos a desembolsar cantidades millonarias.
Sin piedad. Pero el reconocimiento internacional de Newton como uno de los grandes artistas del siglo XX no impide que en su biografía aparezcan algunos puntos, si no oscuros, al menos de color gris. Helmut Neustädter, que es como se llamaba antes de huir de la Alemania nazi en 1938 —su familia era judía— y obtener la nacionalidad australiana tras casarse con la fotógrafa Alice Springs [June], ha pasado a la historia de la fotografía como el artista del erotismo, pero también como alguien bastante falto de sentimientos hacia sus modelos.
"No tenía piedad. Una de las razones por las que yo trabajaba tan bien con él era porque si se enfadaba y me empezaba a gritar, yo le gritaba aún con más fuerza. Vi a chicas salir corriendo de su estudio llorando. Era una persona egoísta", recuerda Henrietta, que no duda en reconocer que Newton se le insinuó en alguna ocasión: "Una vez, en una cena, me preguntó si me quería ir de viaje con él. Yo me quedé mirándole... Tu mujer está al otro lado de la mesa y yo tengo novio. ¿A qué viene esto?". Y añade: "La impresión que me dio es que ponía un montón de energía sexual en el ambiente, y un día decidí comprobar hasta dónde estaba dispuesto a llegar. Trabajábamos en una sesión de fotos llamada All Tied Up (completamente atada) con faldas de cuero, correas y todas esas cosas y yo me sumergí a fondo en mi papel. No llevaba bragas y, cuando subía las escaleras, me levanté la falda un instante y él se excitó muchísimo. Entonces, fui al dormitorio y me dije a mí misma: ‘Vamos a ver cómo es en realidad’. Le dije simplemente: ‘Ven aquí’. Una expresión de miedo le llenó el rostro. Se llevó un susto de muerte y se fue corriendo con su mujer".
Que la vida de modelo puede ser dura, y más si se ha trabajado para Playboy, lo demuestra también el siguiente testimonio de esta bella modelo: "Una vez, un tipo de Chanel me invitó a comer y me vistió con ropa y zapatos de la firma. Después del almuerzo, había alquilado una habitación. Él asumía que, como me iba a ofrecer un contrato, se iba a acostar conmigo. Le dije que no. Entonces me empujó y me tumbó sobre la cama. Pensé que me iba a violar. Pero no, sólo me dijo: ‘Te quiero hacer una oferta. Quiero que seas mi amante, tres días a la semana, y yo te vestiré y te llevaré a los sitios más elegantes. De lo contrario, el contrato va a otra’. Me volví a poner mi propia ropa y me fui. Aunque sea una modelo de Playboy, merezco que se me trate como a un ser humano. Es lo menos que se puede pedir. Viví bastantes situaciones como ésta en Francia. Me imagino que en EEUU es lo mismo. Lo importante es que las modelos jóvenes escuchen. Tengo dos hijas y siempre me he preocupado de que tengan confianza en sí mismas, para que sepan lo que significa ser mujer".
Aunque a los 5 años Henrietta fue, durante una temporada, acosada sexualmente por el cura de su parroquia, aprendió pronto a ganarse la admiración masculina a través del sexo. Pero ha sido 25 años después de posar para las cámaras de Newton cuando ha encontrado paz y felicidad en su trabajo, entre sus amistades y con sus hijos. Con su empresa de masajes, Intentional Touch (Toque Intencional), ha logrado el equilibrio en su vida, pero esto no quiere decir que se arrepienta de su pasado: "Mi familia me criticó mucho por posar desnuda. Y también otras mujeres. Pero no me arrepiento. Me encantó. Mirando hacia atrás, me alegro de haberlo hecho. Playboy fue muy profesional. Cuando firmas un contrato con ellos, eres material suyo para el resto de tu vida. Eres una playmate. Esto quiere decir que si necesitas trabajo, te buscarán algo con lo que puedas hacer dinero. Conozco chicas que fueron playmates y que ahora trabajan en las oficinas. Otras deciden ser estilistas o se dedican a la publicidad. Una vez llamé a Playboy y les dije: ‘París está cerrado durante el verano’. Me consiguieron un trabajo y me pagaron el billete de avión a EEUU, donde tenían una limusina esperándome en el aeropuerto".
Henrietta acababa de regresar de un retiro espiritual cuando decidió posar en exclusiva para Magazine. Cuando preguntó qué debía ponerse para las fotos, le respondimos con otra pregunta: "¿Cómo quieres ser vista? Probablemente no tuviste mucha libertad la primera vez. Elige tú". Ella parecía disfrutar con esta libertad. Comenzó con una blusa roja, una falda, medias negras y zapatos negros de tacón. Pero según avanzaba la sesión de fotos y se fue sintiendo más y más cómoda, la ropa fue cayendo por su propia iniciativa... El desnudo interior que suponía esta entrevista se completó con el resultado del reportaje fotográfico. Así que 25 años después de posar para Newton, conocemos realmente a la protagonista de Big Nude III.
Las fotos más caras de la historia
Aunque todavía muy lejos de los 100 millones de dólares de la obra pictórica más cara vendida hasta ahora, “Niño con pipa” de Picasso, no cabe duda que la fotografía ha ido ocupando un lugar propio e imparable en el mercado de las subastas de arte desde que en 1999 se vendieran “Le Grande Vague” (1), de Gustave Le Gray (718.000 euros) y “Noir et Blanche” (2), de Man Ray (465.450 euros). El precio alcanzado por “Big Nude III”, de Helmut Newton (264.000 euros), es la última evidencia. La serie de la que forma parte, “Grandes desnudos”, compuesta por 21 imágenes, es de las pocas que el autor realizaría como un ejercicio propio y sin encargo, al contrario de su forma habitual de trabajar. De ahí su excepcionalidad. Newton siempre quiso llegar al mayor público posible, planteamiento muy diferente al de autores como Peter Witkin, Thomas Struth o Gilbert&George, que han buscado convertir en obras casi únicas sus copias fotográficas. De ahí que sea habitual que, por ejemplo, en ARCO la obra de estos autores se encuentre entre las más solicitadas, aunque superen fácilmente los 15.000 euros. No cabe duda, la fotografía ha caído en los mismos excesos que la pintura.



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