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lunes, 8 de febrero de 2010

Casi 500 familias sufren el calvario de no tener donde vivir

CODIGO 32
A un año de la apocalíptica tragedia de Carlos Díaz

Pasando hambre, vergüenza, humillaciones, desanimadas, sin trabajo y sin esperanza de volver a tener su techo propio se encuentran casi 500 familias que hace un año perdieron sus casas, ajuares, animales y sus predios agrícolas en la colapsada comunidad de Carlos Díaz, en el distrito municipal de Canca la Piedra, Tamboril, perteneciente a la provincia de Santiago, en el Norte de la República Dominicana.

Los integrantes de esas familias damnificadas están vivos por obra y gracia del espíritu santo, porque la apocalíptica tragedia del 9 de febrero del pasado año 2009 estuvo a punto de sepultarlos vivos a todos.

Pero, como ellos están vivos y perdieron todo lo que tenían como consecuencia de los deslizamientos de tierra que se produjeron en Carlos Díaz y otras comunidades, enclavadas en la cordillera Septentrional, reclaman el derecho a ser reubicados para tener una vida digna, acorde con la cotidianidad en que se desenvolvían en su añorada tierra.

En medio de la desesperación, por la inseguridad de la promesa gubernamental, los damnificados de Carlos Díaz, no tienen sosiego y en sus recuerdos revolotean las imágenes de aquel macabro día en que vieron atónitos, bajo la noche oscura, como los aludes de tierra sepultaban viviendas, árboles, una escuela de dos niveles, una iglesia y la cultura de un pueblo con mas de 50 años de historia.

Por temor a lo que dice un refrán de que ´´No hay mal que dure 100 años ni cuerpo que lo resista´´, los impotentes damnificados no quieren seguir viviendo arrimados o en casa alquiladas y por eso esperan que el gobierno los libre del calvario que pesa sobre sus hombros.

A pesar de que un pensamiento muy sabio dice que ´´lo último que se pierde la esperanza´´, las 483 familias que ahora se encuentran diseminadas en Canca, Tamboril y Santiago, esperan ,como el pueblo bíblico de Israel, la tierra prometida del gobierno para hacer en ella aunque sea una covacha donde guarecerse.

Aunque los miembros del Comité de los Damnificados alegan que todo marcha bien y que se hacen las diligencias para el pueblo de Carlos Díaz tenga su asentamiento hay un adagio popular que reza ´´que el corazón del ñame solo lo sabe el cuchillo´´, y el peso de la cruz que arrastran los damnificados, desde hace un año, no se soluciona con promesas.

Cuan larga y dolorosa se convierte la espera cuando se vive en imedio de la ncertidumbre como sucede con estas familias tamborileñas, a las que el gobierno ha prometido construirles sus casas, pero aun las promesas no se convierten en realidad y no se avizora una solución al problema.

LA ACCION DEL GOBIERNO

Tan pronto ocurrió la tragedia el presidente Leonel Fernández sobrevoló la zona afectada por los deslizamientos y se reunió con los afectados en el multiusos de Tamboril, donde fueron guarecidos, a los que prometió albergar a los damnificados en viviendas alquiladas y en siete meses iniciar la construcción de las casas donde serian reubicadas, pero sus palabras prometedoras han caído en el vacío..

Lo del alquiler de las viviendas ha sido cumplido por el gobierno, a través de la Dirección de Desarrollo de la Comunidad DGDC, pero aún no ha comprado los terrenos para la construcción de las viviendas.

ADVERTENCIA DELOS DAMNIFICADOS

Mayoría de los damnificados han advertido que si el gobierno no cumple su promesa de comprar por lo menos los terrenos para su reubicación volverán a vivir en el lugar de los deslizamientos, donde construirán aunque sean casuchas.

También esperan que las autoridades de Medio Ambiente ordenen la apertura del camino vecinal que comunica a Carlos Díaz con los Amaceyes para poder sacar los rubros agrícolas que se producen en la zona.

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